Lo
31 Jan 2009 por Cecilia Rauek
Luego de haber vivido algunas crisis económicas en Argentina, comparo hoy con la situación actual y claramente se ven cosas en común más allá de números macroeconómicos malos y sensación de incertidumbre generalizada.
En primer lugar se ve la disminución del gasto en la mayoría de las personas y especialmente los ricos relegan sus gastos en lujo o peor aún lo esconden y aparentan que no sobra el dinero, como se puede ver que ocurre hoy en EEUU.
También se empieza a notar un ambiente más agresivo, donde se lanzan hacia todas partes las culpas y se ve un nerviosismo generalizado por la incertidumbre futura.
Y como no, como tercer punto las empresas recortando brutalmente el gasto y sobre todo recortando puestos de trabajo – típico pensamiento cortoplacista.
De todas formas, tengo la esperanza de que esta crisis – a diferencia de anteriores que ha vivido argentina – dado que le está afectando a todo el mundo y que además no será corta, haga reflexionar a los principales líderes y a la población para que podamos dejar una mejor situación a la sociedad en su conjunto. A diferencia de lo que pasó en Argentina donde se salió de la crisis pero las diferencias sociales no se arreglaron, pienso que hoy tenemos a los principales líderes – incluyendo a Obama donde tiene ideas progresistas en este respecto- mejor enfocados en encontrar un balance más justo para todos.
Esta semana una persona me comentó que piensa que esta crisis podría lleva a los españoles a alejarse un poco de este consumismo tan feroz que se ha vivido en los últimos años, con la esperanza de ser un país algo más “sencillo” y menos materialista. Al principio asentí pero pensándolo mejor me parece que esto no ocurrirá. Y por qué? Pienso que este cambio en la sociedad hacia el consumo, es algo que hoy queda impuesto por la situación económica pero no es un cambio decidido por las personas. Aunque nos terminamos adaptando a la situación que nos toca y cambiemos nuestro patrón de gasto en el corto plazo, a medio- largo plazo el mundo capitalista y el marketing de lujo nos volverá a tentar cuando la situación cambie. Es que como casi todo en la vida, el movimiento vaivén que ejerce la fuerza de gravedad sobre el péndulo nos hace tocar los extremos una y otra vez según la situación del entorno.
Hasta que los cambios en los patrones de consumo no sean decididamente cambiados desde nosotros mismos sino impuestos por la situación, iremos y vendremos como el péndulo bajo la fuerza de gravedad.
Lo que necesitamos es trabajar en aquellas cosas que sí nos permitan un cambio radical en nuestro comportamiento (y no sólo referente al gasto) donde veremos que a la larga impactará positivamente en la situación social mundial.
Se me ocurren algunos ejemplos que espero que esta crisis ayude a ponerlos en práctica:
- Ricos que hoy gastan menos pero por un tema de apariencia y no porque haya necesidad, deberían destinar esa diferencia de su gasto en proyectos de inclusión social para los más desfavorecidos y no esconderse ante esta situación.
- Empresas que hoy no se encuentran ahogadas por la crisis deberían replantearse la forma en que quieren recortar sus gastos. La primera opción en la mente es echar personal pero esto a la larga impacta negativamente porque cuando empiezan los buenos momentos esa gente que te acompañó durante tanto tiempo y que conoce mejor que nadie tus operaciones ya no está y tienes que empezar de nuevo con personal nuevo. Estas empresas no deberían evitar estos despidos masivos? Al final de cuentas impacta en su propia empresa cuando tanta gente en el paro no podrá comprar sus productos. Aquí creo que las empresas deben hacer un esfuerzo.
- Mercados financieros y su regulación. Quienes puedan influir sobre ellos lo deben hacer pensando en un bien común y cambiar las reglas del juego actual con el objetivo de generar mayor riqueza a nivel general y no concentrada en unos pocos.
- Gobiernos y entes reguladores tienen que reflexionar sobre cómo se están haciendo las cosas y dónde se destina el dinero. Debemos replantearnos a nivel mundial las prioridades en el gasto. Planes sociales de inclusión, de desarrollo regional, de igualdad de oportunidades tienen que ser reales y no sólo palabrerío político.
- Todos ante una verdadera responsabilidad social. Deberíamos empezar a pensar en las necesidades de otros y no sólo cubrir las nuestras. Aquí hay trabajo para todos: periodistas y economistas informando la realidad de la situación que viven otras personas y países y hacer concientes a quienes no lo estamos, gobiernos poniendo en marcha de forma urgente planes en común a nivel mundial para mejorar las diferencias sociales y de oportunidades, la iglesia y diferentes entidades religiosas practicando con el ejemplo en la abstinencia y ayuda hacia los más desfavorecidos, un tema duro que actualmente el Papa debería de coger con riendas, y consumidores eligiendo mejor qué comprar porque al hacerlo estamos apoyando una empresa que está detrás con sus puntos buenos pero los malos también.
Al fin y al cabo hasta que no nos toca a nosotros no miramos hacia fuera para ver la realidad. Tendemos a vivir con las orejas de caballo para evitar ver el sufrimiento ajeno. No olvidemos que la fuerza del Péndulo siempre vuelve.